Los polímeros termoplásticos se vuelven suaves y deformables cuando se calientan. Esta es una característica de las moléculas polimeras lineares. La plasticidad a alta temperatura se debe a la capacidad de las moléculas para deslizarse con respecto a la otra, lo que los hacen similares a los metales en que ganan ductilidad a altas temperaturas (es decir, deformación por cedencia).
La ductilidad de los polímeros termoplásticos se reduce con el enfriamiento. La distinción mas importante entre termoplásticos y metales es respecto a lo que significa altas temperaturas. El enlace secundario, que debe superarse para deformar los termoplásticos, puede permitir la deformación substancial al rededor de 100°C para los termoplásticos comunes. Sin embargo, los enlaces metálicos por lo regular restringen la deformación por cedencia a temperaturas cercanas a 1000°C en las aleaciones típicas. Aunque en general no puede esperarse de los polímeros duplicar totalmente el comportamiento mecánico de las aleaciones de metal tradicionales, en las recientes décadas se a realizado un gran esfuerzo por producir algunos polímeros con suficiente resistencia y rigidez como para ser candidatos formales para las aplicaciones estructurales dominadas en otro tiempo por los metales. El material pionero en esta categoría fue el nylon y continua siendo el mas importante. Los otros miembros de la familia de polímeros de ingeniería son parte de una lista que se extiende constantemente. La importancia de estos materiales, para los ingenieros de diseño, va mas allá de su porcentaje relativamente pequeño del mercado total de polímeros. No obstante el volumen de este mercado esta dedicado a los materiales que se conocen como “polímeros de uso general”. Estos incluyen diversas películas, telas y materiales de empaque ampliamente utilizados en la vida diaria.